
Hace bastante tiempo, un buen amigo me contó que hay películas que no tienen sentido hasta que las ves en un momento determinado. Hoy vi una película por casualidad, y coincidió que ese era el momento para verla. Llevo años gritando tras la gente que corre el famoso dicho de "¡corre, forrest, corre!", pero nunca se había dado el caso (o me podía la pereza) de ver la película.
Hoy, por casualidad, vine a casa. Hoy, por casualidad, me puse a hacer zapping entre los canales del nuevo iPlus de mis padres. Hoy, por casualidad, encontré que la película de Forrest Gump acababa de empezar hacían apenas 15 minutos. También es cierto que las casualidades aparecen cuando las buscas... pero aun así, se dieron las circunstancias.
Forrest, un chico no muy listo (que no tonto, porque tontos son los que hacen tonterías) que parece Robocop con los aparatos que le ayudan a caminar, consigue correr como nadie. Y no solo eso. Consigue más que nadie en aquel pueblucho de Alabama: estudia en la Universidad, es un gran soldado en el ejército, sobrevive Vietnam y consigue la medalla de honor, y es el capitán de un pesquero de gambas.
Y es que Forrest solo corre por dos motivos: o porque se lo piden, o porque le apetece. Forrest no huye, él acepta. Porque shit happens.







